martes, 4 de agosto de 2009


Ocurre contigo que eres como los abedules:
no debo hablarte
de modo personal. Muchas
cosas han pasado entre nosotros. ¿O
sólo me ocurrieron a mí?
Mesiento culpable, culpable, te pedí
humanidad; no soy más menesterosa
que los otros. Pero la ausencia
de todo sentimiento, de la menor
preocupación por mí...
También podría
dirigirme a los abedules
como en mi vida anterior: dejemos
que lo hagan del peor modo, déjales
que me entierren con los románticos,
que sus hojas amarillas y afiladas
caigan sobre mí
y me cubran.
◘Louise Glück

2 cachirulos dijeron:

Ignacio dijo...

Que mal incomprendido el de la culpa cuando se hace de la sal de los mares del tiempo y por mas que bebamos de las copas mas dulces nos provoca la nausea nuestra de cada día.

Sanrod dijo...

Hace mucho que no pasaba por acá, quién apagó la luz??